¿Cuáles son las principales razones para contar un especialista de tecnología en el equipo?
En épocas actuales, es sumamente importante contar con especialistas de tecnología en el equipo de trabajo. ¿Por qué? Porque la tecnología avanza a pasos agigantados, y quien no crece tiene dos opciones: estancarse o morir, y ninguna de ellas resulta buena para una empresa que desea obtener el éxito.
A continuación se presentan algunas de las razones más importantes para contar con un especialista en cuanto a tecnología se refiere:
Optimización de los procesos. La tecnología, actualmente, es un recurso indispensable y es necesario saber sacarle todo el provecho que se pueda. Para ello, un especialista en tecnología es la opción adecuada, puesto que conoce todas las formas en que puede sacarse fruto al recurso tecnológico disponible para mejorar los procesos de producción, ventas, administración, etc., únicamente empleando los programas de información tecnológicos adecuados en cada situación y momento.
Mayor productividad. Cuando es el especialista quien se hace cargo de la tecnología, y no un “conocedor” cualquiera, se logra que los procesos ya óptimos (como se menciona en el punto anterior) se traduzcan en mayor productividad, porque el procedimiento es más efectivo; más rápido, con menor cantidad de errores y más sofisticado.
Aumento en la competitividad. Lo anterior comentado va creando una cadena de situaciones afortunadas. El incremento de la productividad da como resultado un aumento en la competitividad debido a la eficiencia en los procesos. Ahora puede producirse más y mejor, los clientes quedan satisfechos gracias a la reducción y eliminación de errores, puede ampliarse la cartera de clientes porque se cuenta con la estructura para poder satisfacerlos, por mencionar solo algunos ejemplos.
Mejora la toma de decisiones. Gracias a que es un especialista quien se encarga de manejar algunos procesos, consultar reportes para toma de decisiones, el personal encargado de decidir cuenta con mayor cantidad de tiempo para reflexionar acerca de lo que más conviene a la compañía. Además, se cuenta con las armas necesarias para pensar en la expansión, la negociación de nuevos pactos efectivos, etc. Los recursos y el personal necesario están ahí para beneficiarse de ellos.
Ahorro de tiempo. Esto viene implícito. Se ahorra tiempo porque los procesos son más eficientes y llevados a cabo por tecnología bien encaminada por especialistas en esa área.
Mantenerse actualizado. Esta es la razón fundamental y es así porque alguien especialista en tecnología lo hará por naturaleza, se mantendrá actualizado en los cambios tecnológicos porque ama este tema y por tanto también podrá mantener actualizada a la compañía y sacar provecho de los últimos avances.
El trabajo a distancia cobra cada vez mayor importancia en el mundo empresarial moderno. Por ello es importante comprender y aprender cuáles son las ventajas que trae consigo.
A continuación se muestran nueve ventajas del trabajo a distancia:
Reducción de ausentismos y rotación de personal. Al trabajar a distancia (ya sea en una oficina propia o en casa), el empleado deja de faltar, deja de llegar tarde y las rotaciones innecesarias son reducidas a cero porque el trabajador conoce bien su área, se especializa en ella y este tipo de método (trabajo a distancia) no suele formar parte de la producción, ni requiere su presencia, por lo tanto, la rotación es nula.
Mayor flexibilidad para el empleado. Por lo regular no existen horarios, por ello, el trabajador puede sentirse más cómodo realizando sus actividades, Resulta más sencillo para él ajustar su vida laboral y su vida familiar e íntima. Los contratos son más flexibles y no exigen más allá del conocimiento, la disposición y la entrega responsable del trabajo asignado.
Además, la empresa se beneficia porque los bonos por puntualidad y asistencia no son requeridos, ni necesarios.
Reducción de costos fijos. Podría ser porque resulta innecesario el arriendo de una oficina, pues se cuenta únicamente con trabajadores a distancia, o, simplemente porque los gastos en cuentas como teléfono, agua y luz se reducen debido a la cantidad limitada de empleados presenciales.
Entrar a un nuevo mercado mundial. El mundo actual exige innovación, nuevas formas de hacer las cosas. El trabajo a distancia permite que la empresa se extienda incluso a niveles mundiales. Posibilita la opción de que la empresa cuenta con personal de cualquier parte del mundo, con mayor conocimiento y más especializado. Extiende las facultades de crecimiento del personal y a nivel compañía.
Incremento de la productividad. Fuera de los estrictos reglamentos dentro de una compañía, el trabajador se siente más libre. Así se siente mejor, trabaja mejor y con mayor rapidez y eficiencia.
Reducción de problemas entre empleados. Los conflictos entre colaboradores o con los jefes son la causa de muchos de los despidos, renuncias y rotaciones. Gracias al trabajo a distancia este problema queda eliminado.
Menos estrés laboral. Debido a la flexibilidad que el trabajo a distancia proporciona, el estrés se reduce y el trabajador realiza sus actividades más feliz y concentrado, por lo tanto, más eficiente.
Para el empleado: ahorro de tiempo y dinero en desplazamientos. Esto le genera al trabajador mayor motivación para continuar con la empresa durante mucho tiempo. También los desplazamientos y el tráfico generan estrés, así que el trabajador no pierde tiempo en traslados y puede utilizarlo en realizar sus actividades laborales o personales sin preocupaciones.
Permite la inserción al campo laboral a personas con poca o escasa movilidad. Ahora las personas con capacidades diferentes que sufren por los traslados y no pueden pertenecer activamente al campo laboral, son capaces de ingresar a un trabajo estable y fijo.
¿Cuáles son las desventajas del trabajo a distancia?
En menor proporción, pero igual de relevantes, a continuación se muestran algunas de las desventajas del trabajo a distancia tanto para las empresas como para el empleado:
Aislamiento empresarial. El empleado puede llegar a sentirse solo debido al sedentarismo que provoca la falta de socialización diaria con colegas. Podría también frustrase por no poder compartir sus conocimientos o puntos de vista con compañeros de trabajo y sentirse que no forma parte real de la compañía por no encontrase presente.
Tendencia a la procrastinación. Aunque el empleado sea siempre muy responsable, existe una leve tendencia a la pérdida de tiempo en cuestiones inútiles gracias a la flexibilidad en la entrega de proyectos.
Dificultad para motivar a los empleados y pérdida de comunicación y control sobre el empleado. Es muy factible que con este método de trabajo se pierda la comunicación formal e informal con el empleado. La información y datos necesarios para que el trabajo sea realizado, regularmente se proporciona por correo electrónico o mensaje de texto (muy pocas veces vía video llamada) y es muy difícil incentivar o motivar por esas vías. La comunicación se vuelve muy directa y estricta justo en lo que es necesario.
Sentimiento de poco o nulo control en el empleado. Debido a que las comunicaciones se dificultan o son menos directas
Pérdida de identidad con la empresa. Al empleado estar solo desde su casa pierde un poco la identidad con la empresa ya que no está físicamente compartiendo con los otros miembros de la empresa en sus instalaciones. Por esto está más ajeno de las cosas que suceden en la empresa, nuevas noticias, cambios, etc.
Por que deberias contratar personal Home Office para tu empresa?
Home office es literalmente “oficina en el hogar”, es decir, el personal home office es todo aquel que trabaja para un jefe directo o indirecto desde la comodidad de su hogar. El colaborador es libre de llevar su trabajo a donde le plazca y con la ventaja de un horario flexible que se adecúe a sus necesidades. Aunque todo lo anterior pudiera parecer para los conservadores “libertades extremas”, esta nueva modalidad de empleo no funciona de esa forma.
¿Por qué es bueno contratar personal home office? El home office tiene varias ventajas que un trabajo convencional no tiene, además de ciertas similitudes no tan obvias. A continuación nos centraremos en las ventajas únicamente:
1. Cambio. La evolución social y empresarial ya es un hecho. El mundo está cambiando y con él las “reglas del juego”. Las empresas deben darle una oportunidad a las nuevas formas de trabajo que permiten flexibilidad al colaborador y lo hacen sentir más cómodo. El cambio es una constante y aquellas compañías que no se adapten comenzarán a desaparecer.
2. Comodidad. Es importante que el colaborador se sienta libre de trabajar en el horario que más le convenga y en el lugar que le parezca placentero. No todas las personas se sienten cómodas trabajando entre cuatro paredes y esta modalidad de trabajo les permite realizar sus actividades al aire libre. El colaborador trabaja satisfecho y eso lo convierte casi automáticamente más eficaz.
3. Flexibilidad. Ya se comentó en el primer punto, pero, es básico que el colaborador no simplemente se sienta cómodo con los horarios y el lugar en el que se desempeña, sino también que sienta que se rige bajo sus propias normas. No se trata de que haga lo quiera y cuando quiera. Se trata de que, no es el mismo estrés cuando se tiene una supervisión constante a todas horas del día que cuando existe la flexibilidad de hacerlo acorde a los tiempos que cada quien ha previsto; el horario de comida también lo pone el mismo colaborador (incluso puede darse el lujo de comer con la familia todos los días) sin prisas ni tiempo determinado.
4. Satisfacción. Aunado a los puntos anteriores; el colaborador puede sentirse satisfecho de no lidiar con el tráfico constante (lo cual –tiene que decirse- es un factor importante generador de estrés). La madre que deja a sus pequeños en casas ajenas o guarderías, se puede sentir complacida de poder cuidarlos y compartir con ellos a la par de trabajo. El ahorro que se logra por evitar el gasto excesivo en comidas y transportes también satisface al empleado.
5. Confianza. El colaborador, incluso trabajando desde cualquier lugar y sin supervisión aparente, es responsable de seguir las políticas, valores, responsabilidades y actividades empresariales para las que fue contratado, sin olvidar que las actividades requeridas deben ser entregadas en tiempo y forma.
6. Igualdad de condiciones en cuanto a responsabilidades de su cargo. El punto anterior no significa que sólo el colaborador tiene responsabilidades; no debe eximirse al empleador de respetar las normas que la Ley del Trabajo dicta para él; como ejemplo: las remuneraciones que se derivan del trabajo del colaborador ameritan ser entregadas también en tiempo y forma sin necesidad de un cobro de parte del trabajador.
7. Eficiencia en el trabajo. Todo aquello genera que el colaborador trabaje confiado, a gusto, satisfecho y, sobre todo, trabaje eficientemente y logre cumplir los objetivos que las empresas exigen. No hay nadie que trabaje mejor, que un empleado que se siente completamente satisfecho y comprendido.
Es interesante conocer, propagar e implementar ciertas nuevas tendencias que persiguen un modelo de trabajo más relajado, pero no por eso irresponsable e ineficiente. El proceso para contratar personal home office puede y, de hecho, debe ser el mismo que se lleva a cabo en contrataciones regulares, con la misma mesura y el mismo cuidado, siempre pensando en el trabajador y en las metas de la compañía.
Para una empresa es muy importante aprender a reconocer cuando un empleado es tóxico, puesto que resulta indispensable aprender a lidiar con ellos, o en caso de ser necesario, alejarlo completamente porque no colabora con el crecimiento profesional de otros colegas, ni con el crecimiento empresarial.
Se puede reconocer fácilmente a este tipo de empleados si sigue estas características:
Es negativo. Un empleado tóxico se caracteriza por sus quejas constantes. No está contento con nada y todo le parece insuficiente e inadecuado. Suele ser una persona que no sigue las reglas y no “se pone la camiseta” por la organización porque simplemente no se siente parte de ella.
No acepta responsabilidades. Por lo regular, un empleado tóxico no suele aceptar que ha cometido un error, culpa a otros o busca excusarse con disculpas absurdas. Generalmente se muestra a la defensiva ante situaciones conflictivas y es incapaz de hacerse cargo de sus carencias e incompetencias.
Se ausenta constantemente. A causa de que el empleo no le causa compromiso, es normal que falte frecuentemente poniendo excusas familiares o personales, o simplemente no proporciona ninguna disculpa.
Se distrae fácilmente y con regularidad. Si un empleado ocupa la mayoría de su tiempo laboral revisando sus redes sociales, se distrae en su Smartphone constantemente, se enfoca demasiado en mantener conversaciones con sus colegas más allá de realizar de sus actividades, no existe ninguna duda de que es un empleado tóxico del que la empresa puede prescindir.
Retrasa actividades. Deja sus actividades para “luego” o para “después”. Si algún colega le pide colaboración inventa excusas para “ayudarle más tarde”; siempre queda mal en la entrega de proyectos, incluso, podría ser de aquellos trabajadores que llegan tarde con mucha frecuencia.
Crea discordias. Las quejas constantes de un empleado tóxico podrían ir más allá de solo lamentos. Podría resultar un dolor de cabeza para sus compañeros y jefes creando chismes y discusiones innecesarias, y gracias a sus quejas, hacer pesado el ambiente laboral, llenándolo de negatividad sin sentido.
Dirigir una empresa es todo un desafío, sobre todo cuando se presentan momentos en los cuales la sinergia con uno de tus empleados ya no es la que era, esta nunca se consiguió o algo ocurrió que se debe tomar tal decisión. Por eso saber cuándo es el momento preciso para despedir a un empleado es complejo.
Pero tampoco se trata de algo imposible de saber, porque existen algunos aspectos a los cuales debes prestar atención para saber que ahora es cuando debes hacerlo. Aspectos que te mostraremos en el siguiente artículo, ¡no te lo pierdas!
Dirigir una empresa es una gran responsabilidad
Buscar las mejores formas de que tu empresa sea un éxito y que este gran logro se mantenga en el tiempo es solo una parte de todo el trabajo que debes realizar. Porque por otra parte también se encuentra todo lo humano relacionado a tus empleados.
El personal de trabajo en una organización será seleccionado por personas especializadas las cuales sabrán identificar si efectivamente la persona cumple con las habilidades para desenvolverse en un puesto específico.
Pero pueden darse situaciones las cuales te tengan que obligar a despedir a un empleado, la pregunta clave es ¿cuándo es el momento?
¿Cuándo es el momento de despedir a un empleado?
El aspecto principal en el cual debes comenzar a pensar en que un empleado debe ser despedido, es cuando observas que este deja de ser un aporte para la fortaleza de tu negocio y pasa a ser una amenaza.
A veces ni siquiera sabemos por qué pasó de ser una buena relación u aporte a una relación que debe llegar a su fin. Pero las señales que te indicarán que el despido es irreversible son:
Su productividad ha disminuido: a todos nos puede bajar la productividad, pero si esto se ve constantemente con el incumplimiento de fechas o errores ya es tiempo del adiós.
Busca problemas: cuando una persona comienza a crear rumores o a buscar peleas con otras personas lo mejor es dejarlo ir.
Cuestiona todo: otro punto para prestar atención y que forma un caos de las buenas relaciones haciendo que el ambiente se torne hostil.
Los clientes se quejan: puede ser que este empleado se encuentre atendiendo público, y si en reiteradas ocasiones te llegan quejas también es el momento del despido.
Inasistencias: es normal que todos en algún momento por motivos de fuerza mayor, como la muerte de un padre no podamos asistir a trabajar. Pero si esto se hace recurrente sus tareas quedarán desatendidas y con ello el incumplimiento de ciertos objetivos empresariales. Lo que puede dañar enormemente el funcionamiento interno.
No quiere mejorar: esta podría ser la razón por la cuela termines de tomar una decisión tan drástica como el despido. Porque todos podemos cometer errores, el problema se observa cuando el empleado no busca mejorar.
Es problemático. Un empleado se vuelve problemático cuando incita negativamente a sus compañeros, cuando tiene conflictos con sus superiores o sus compañeros regularmente, cuando no obedece (voluntariamente decide no seguir indicaciones) y cuando pone en riesgo la integridad empresarial.
No está listo para adaptarse a los cambios. El mercado global actual, se encuentra permanentemente evolucionando; empresa que no evoluciona al mismo tiempo, se queda atrás y poco a poco muere. Si un trabajador no fluye con la empresa, es mejor que no continúe formando parte de la misma.
¿Cuáles son las ventajas y desventajas de las reuniones empresariales?
Las reuniones empresariales pueden resultar la mejor decisión que pudo haber tomado una compañía o como el peor fracaso a nivel organizacional interno.
Depende de la forma en que se maneje y la profesionalidad con la que se lleve a cabo puede convertirse en un arma de doble filo. A continuación se detallan sus pros y sus contras:
Lo bueno:
Comunicación bidireccional. Las reuniones empresariales conectan al empleado con la dirección o la gerencia. Permiten que la comunicación se centre en ambos lados, se discute y se llega a acuerdos comunes. Además se plantean problemas generales y se aportan ideas para solucionarlos. Generan bastante retroalimentación y si se hacen correctamente, el resultado es muy prometedor para la compañía.
Planeación y estrategias. Se tratan asuntos importantes que involucran a diferentes áreas de la empresa, por ejemplo: la producción, la publicidad, la productividad, ventas, compras, los planes y objetivos, entre otros. Siempre que la reunión se encuentre bien planificada y sea presidida por la persona que asume el control general del negocio, es una excelente forma de organizar al personal y de dirigir y planear tácticas efectivas.
Aportación y recepción de información. Finalmente, la información que se aporta y se recaba en su totalidad, es muy sustancial y beneficiosa sobre todo al corto plazo. Es necesario que se lleve registro de todo lo acordado en la junta para que su control y medición sea más sencillo.
Lo malo:
Suelen alargarse más de la cuenta. Eso siempre sucede cuando no se ha planificado correctamente. Los tiempos del personal y de los directivos son importantes y las juntas no pueden quedarse a medias. Dejan asuntos importantes sin resolverse, muchas veces la atención a clientes entre ellas, únicamente por no lleva a cabo una administración del tiempo apropiada.
Se vuelven tediosas y aburridas. El directivo se expande demasiado en sus explicaciones sin llegar a puntos concretos y hace tremendamente aburrida la reunión. Cuando eso pasa regularmente nadie presta atención y surge un sentimiento de desgano y de haber desperdiciado tiempo valioso.
Falta de planificación. Y esta vez no únicamente en cuanto al tiempo, sino también al orden y estructura de la junta (puntos a tratar por nivel de relevancia, personas convocadas, persona que presidirá la junta, etc.), al lugar, la fecha y la hora de inicio y término exacta.
Lo peor:
Baja la productividad. Debido al paro de actividades “gracias a la reunión”. Mucho peor si la junta resulta absolutamente improductiva o se perdió mucho tiempo en ella.
No se lograron acuerdos ni mejoras. Es decir, no se llegó a nada. Todo fue en vano y se perdió tiempo, dinero, esfuerzo, además de enojo y frustración de todos los involucrados.
Hacerla obligatoria para personas ajenas. Ocurre cuando se obliga a estar presente en la reunión a personas que no tienen nada que ver con los temas que se trata en la reunión. No tiene sentido, distrae y hace perder el tiempo a esas personas ajenas a este tema específico de la reunión.
¿Cuándo es el momento para contratar nuevo personal?
Contratar nuevo personal siempre resulta muy exhaustivo para el ejecutivo de Recursos Humanos, no solo por el trabajo que representa, sino por la responsabilidad de cubrir un puesto con la persona idónea. Muchas veces, sin embargo, puede ser innecesaria la búsqueda porque la empresa no lo amerita, o viceversa, es necesario contratar nuevo personal y el ejecutivo de R.H. no estaba enterado.
Para que no se compliquen más ese tipo de situaciones, se muestran a continuación varias situaciones en las que sin duda se amerita de nuevo personal:
La demanda ha aumentado. Cuando el número de clientes aumenta significativamente y se mantiene a lo largo del tiempo, es momento de comenzar a pensar en contratar nuevo personal que se haga cargo, sobre todo, de la atención al cliente y la producción. Este hecho significa que existe la posibilidad de un crecimiento en la empresa y no es adecuado permitir que los clientes se vayan por falta de personal, se debe asumir el riesgo y afrontar el crecimiento.
Los empleados con los que se cuentan no son suficientes o están trabajando de más. Si un solo trabajador realiza las actividades que deberían llevar a cabo dos o más colaboradores, o algún área de la empresa se para constantemente por falta de personal, significa que las actividades son demasiadas y el personal muy escaso. No debe permitirse que los empleados afronten demasiadas actividades porque esto perjudica la productividad y desarrolla descontento.
Se requiere personal temporal para un área en específico. Por ejemplo, si se va a lanzar una nueva campaña o un nuevo producto al mercado.
El tiempo ya no es suficiente. Cuando el directivo, así como los empleados, ya no cuentan con tiempo suficiente para concluir las tareas, cuando se pasan más horas en el trabajo que con la familia porque no se da basto, es hora de contratar más personal; las tareas son excesivas y ya no alcanza con la mano de obra con la que se cuenta.
Desarrollo de nuevo producto o proyecto. Desarrollar un nuevo proyecto no es sencillo, requiere de personal capacitado en ciertas áreas y, sobre todo, gente preparada para asumir el control de dicha responsabilidad. En ocasiones se cuenta con el personal apropiado, pero dejan descuidadas sus actividades cotidianas regulares.
a. Lo más factible es contratar personal (puede ser temporal o no, depende de las necesidades de la empresa y del desempeño profesional) capacitado y con tiempo disponible para tomar el control.
Personal para abrir una nueva área. Si la empresa va en crecimiento y se requiere la inauguración de nuevas áreas, es no solo importante sino necesario, contratar nuevo personal experto en esa materia.
a. Las empresas buscan capacitar a los empleados ya existentes para ahorrar en gastos, pero no siempre es lo más apropiado porque dejan gritas en sus áreas anteriores. Así que lo más recomendable es buscar al nuevo colaborador que cumpla con los requerimientos del nuevo puesto.
Supervisión o atención de personal y/o sucursales. Es una situación similar a la anterior. Antes de capacitar al personal con el que ya se cuenta, es necesario preguntarse y poner en una balanza si el beneficio es mayor que el perjuicio, si no es así, es momento de pensar en contratar nuevo personal.
¿Cómo puedes contratar personal efectivo?
Si bien nadie tiene la llave que abra las puertas del cofre mágico donde se consiguen excelentes empleados, es importante que las compañías comiencen a ver al empleado más allá que un simple recurso que genera dinero. Tienen que pensar en el trabajador como una parte esencial y fundamental para el éxito organizacional. Empecemos analizando estos 7 consejos básicos:
1. NO contrate a alguien que piense como usted. Un equipo de trabajo debe ser diverso.
No contrate clones suyos. Contrate personal con pensamiento crítico propio, con ideas interesantes bien fundamentadas que en cierto momento servirán como reto para el equipo y para usted y generarán conflicto. El conflicto es saludable cuando lleva a ideas que no se habían pensado antes.
2. Habilidad más que currículum.
Un excelente currículum impresiona, pero no demuestra concretamente habilidades. Una charla larga y un par de pruebas de talento cortas muchas veces dicen más de la persona que un currículum de 20 páginas.
Busque mentes diferentes y creativas. Las resoluciones a los
problemas organizacionales muchas veces son resueltas por personas que “piensan fuera de la caja”. Personas ordinarias existen muchas, personas diferentes son muy pocas.
4. Cubra los huecos que deben ser cubiertos.
Conozca las debilidades y las áreas de oportunidad que existen en su equipo de trabajo y trate de cubrirlas con nuevo personal. Si dentro de la organización necesita personal que maneje idiomas, por ejemplo, enfoque sus esfuerzos en conseguirlo.
5. Busque a alguien curioso.
Una persona curiosa es muy valiosa. Busca aprendizaje constante y regularmente es creativa. El hambre por el conocimiento que tienen las personas curiosas, es necesario para que la empresa evolucione y aprenda, compita y rompa paradigmas convencionales.
Las empresas necesitan candidatos con genuina pasión por el trabajo, deseos de superación visibles, con ética y moral bien definidas, que comparta los valores de la empresa, con capacidad de aprendizaje continuo, capacidad para resolver conflictos, que se rete a sí mismo, constante y comprometido en todo momento y con hambre de crecimiento.
7. Diga NO a una entrevista ordinaria.
Una entrevista donde el candidato hable sobre sus logros, sus trabajos anteriores, sus conocimientos teóricos y donde se le hagan constantemente las mismas preguntas, realmente no dice mucho del prospecto. En una entrevista ordinaria lo único que se puede esperar del candidato es que sea ordinario. Las empresas deben enfocar sus esfuerzos en contratar personas que además de tener conocimientos, sean extraordinarias. No simplemente intelectualmente extraordinarias, sino, con pensamientos diferentes.
Como se dijo anteriormente, con pensamiento crítico y creativo, que rompa esquemas y paradigmas, que se adapte al cambio y, más que eso, que sea él mismo un agente de cambio. Ese es el tipo de trabajador que requieren actualmente las empresas porque el mundo evoluciona constantemente y así mismo las empresas tienen que aprender a evolucionar. No es necesario contratar robots que reciban órdenes, es necesario contratar seres humanos que superen sus propios límites todos los días.
El recurso humano es el activo principal de toda organización. No obstante, muchas empresas no saben cómo retener a esos empleados que resultan excelentes y que han aportado mucho valor a la empresa e incluso a la marca.
Aquí se presentan algunas maneras clave muy efectivas para retenerlos antes de que siquiera se planteen el hecho de querer renunciar:
Liderazgo efectivo. Ser líder no es lo mismo que ser jefe. Mientras el jefe ordena y regaña, el líder orienta y motiva. El maltrato de un jefe es una de las causas principales por las que el empleado decide retirarse de la organización. Por lo tanto, como directivo o ejecutivo de alta jerarquía debe buscarse el liderazgo y pensar en el buen trabajador como un recurso importante que agrega mucho valor al negocio.
Capacitación constante. Para que un excelente empleado no quiera irse nunca, es necesario que se sienta valorado y que sienta que está creciendo como profesional y dentro de la compañía. Resulta un error fatal el hecho de que las empresas no invierten en capacitar a los trabajadores adecuadamente, a la larga puede ser mucho más costoso el tener que contratar nuevos empleados por rotación o por retiros.
Realizar encuestas de satisfacción. Es importante que se reconozcan las necesidades del trabajador, y mediante encuestas quincenales o mensuales puede medirse el nivel de “felicidad” del trabajador que le interesa a la compañía retener para poder trabajar posteriormente en ese aspecto con él.
Cultivar las relaciones interpersonales. Lograr que se genere un buen ambiente entre todo el personal borrará la idea de los empleados de querer irse. Está comprobado que las relaciones amenas entre compañeros sostienen una fuerte influencia en las decisiones de permanencia o retiro del trabajador.
Desarrollo de proyectos propios. Los adultos jóvenes, también conocidos como “millennials”, son la nueva generación de empleados. Su pensamiento se centra en la libertad y la propiedad, ser propietarios de su negocio. Los millennials no buscan ser fieles a una empresa, buscan construir un futuro emprendiendo.
a. Por ello, la empresa puede impulsarlos, sin descuidar su trabajo, a que lleven a cabos sus proyectos. De hecho, pueden organizarse juntas periódicas con información relevante para los interesados en emprendimiento y pueden establecerse algunos bonos extras como incentivo por lograr ciertos objetivos o por puntualidad y asistencia.
b. Por otra parte, existen empleados que ya han decidido renunciar por diversas razones y que la empresa no puede permitirse perder por la excelencia de su trabajo y el valor que aportan a la compañía. Si ese es el caso, estas estrategias pueden utilizarse para retenerlo:
Escuchar atentamente. Parece que no importa, pero la escucha activa hacia el empleado puede permitir al directivo comprender exactamente lo que está pasando con el trabajador para tratar de remediar la situación y llegar a acuerdos concienzudos y efectivos para ambas partes. Muchas veces el problema principal no es tan grave que no pueda solucionarse únicamente escuchando con empatía.
Ajuste salarial. A veces el empleado no se siente lo suficientemente bien recompensado monetariamente de acuerdo al trabajo que desempeña. Por eso el punto anterior resulta tan relevante, es posible que hablando con él pueda acordarse una suma en donde nadie pierda y el colaborador quede contento y listo para quedarse durante mucho tiempo.
a. En este sentido, también puede tomarse en cuenta la posibilidad de redituar extra al empleado con comisiones por productividad, por ejemplo, pero esto depende mucho del puesto que desempeñe. Primeramente habría que hablarlo con el empleado y evaluar si le es factible y suficiente para quedarse.
Flexibilidad. El empleado es un ser humano, sus necesidades son importantes y deben ser satisfechas en la medida de lo posible. En algunas ocasiones el problema principal es que el horario es muy ajustado o trabaja demasiadas horas extras y no le queda tiempo libre para su esparcimiento y la convivencia con sus seres queridos. Una conversación bilateral puede proporcionarle al empleado ese respiro que tanto necesita.
Reconocimiento y gratificaciones. Si el trabajador no se siente apreciado y reconocido lo más probable es que quiera alejarse hacia algún lugar donde sea valorado. Reconocer su trabajo y gratificar su esfuerzo monetariamente es un comienzo.
a. De todas formas, no siempre es dinero lo que se busca, sino incentivos más personales; por ejemplo: reconocimientos públicos por escrito, apoyo para crecimiento profesional (pueden ser cursos y diplomados), ascensos en la escala jerárquica, días libres por excelente productividad, etc.
Cambio de ambiente. Puede ser un cambio de sucursal, un cambio de puesto, un ascenso y la preocupación y logro de una mejora en el clima organizacional (si esto resulta necesario).
Sin duda alguna, el desempeño de un empleado es una de las llaves que abre las puertas del éxito de una organización. Sin embargo, muchas veces no se le presta la atención requerida por considerarse irrelevante.
Los siguientes cinco puntos representan métodos eficientes para evaluar adecuadamente el desempeño del personal:
Productividad. Se basa en la cantidad de trabajo y actividades que un empleado aporta en una jornada laboral y la calidad del resultado final. Pueden emplearse plantillas de productividad que son llenadas por el supervisor o jefe directo en un plazo de tiempo que haya sido previamente estimado (por ejemplo: diario, semanal o mensual).
Objetivos conseguidos. ¿El empleado cumplió con los objetivos? El rendimiento laboral puede medirse en base a una métrica de cumplimiento de objetivos estipulados con anterioridad; puede ser, por ejemplo, calificado por escrito al final de cada mes.
Formación. El empleado puede ser calificado por los conocimientos que ha adquirido en el transcurso de un lapso específico de tiempo. Contabilizar y tomar nota de las conferencias, los eventos, los congresos o las comidas profesionales a las que asistió, e incluso, pueden llevarse a cabo pequeños tests de conocimientos obtenidos y no olvidar las capacitaciones que se le han impartido.
Responsabilidad y compromiso. La responsabilidad y el compromiso pueden ser medidos por medio de listas de asistencia y retardos, ya sea por escrito, o por medio de checadores digitales que registren la hora exacta de llegada y de salida de cada uno de los empleados.
Eficiencia. La eficiencia es el resultado del cumplimiento constante de los cuatro puntos anteriores. Si el empleado es calificado satisfactoriamente en todas las anteriores, puede darse por hecho que ha maximizado su eficiencia y, por lo tanto, forma una parte muy importante del equipo de trabajo y es un recurso que debe ser conservado.
Existen indicadores que hacen más fácil y accesible la medición de una evaluación, y son las siguientes:
Gráfica de calificaciones. Escala que enumera las características anteriores de menor a mayor o viceversa y les agrega un valor dependiendo del cumplimiento del empleado. Este es el indicador más fácil y más empleado por los supervisores.
Clasificación alterna. Se clasifica a los empleados de “mejor a peor” en cuanto a las características anteriores y se anotan en listas para su posterior análisis.
Distribución forzada. Este indicador es basado en curvas y porcentajes para cada empleado a evaluar.
Verificación de campo. Una persona ajena al equipo de trabajo o un representante de departamento se encarga de solicitar información al supervisor directo para puntuar, con su colaboración, a cada empleado del equipo. El representante prepara un informe del trabajador y lo envía al supervisor para que revise que la información es verídica y posteriormente es enviado al gerente o director responsable.
Escalas conductuales. Son una serie de parámetros que reflejan únicamente la conducta del trabajador, por ejemplo, cuando se analice el método de evaluación de responsabilidad y compromiso, y que suelen llevarse a cabo por medio de preguntas hacia el empleado o por observación directa del supervisor.
Incidente crítico. Cuando el supervisor carga consigo una bitácora y solo observa los incidentes y las conductas laborales (negativas o positivas) del empleado, para, después de aproximadamente seis meses, reunirse con él y discutir su desempeño en base a las anotaciones anteriores.
Elevar la productividad es un proceso no únicamente importante, sino fundamental. Requiere de mucho esfuerzo y trabajo diario, pero vale su peso en oro. Es el cimiento en el cual se construye el éxito (o el fracaso) personal y/o profesional.
A continuación se enumeran 5 puntos importantes para ser más productivo:
Proponer objetivos. ¿Hacia dónde hay que dirigirse? Es la pregunta clave a la hora de plantearse objetivos. Este punto es el primer pilar, puesto que representa el propósito fundamental que se pretende. Si el objetivo se plantea por escrito y se tiene siempre en la mente es más probable que su cumplimiento se logre.
Establecer estrategias y planes de acción. Una vez que el objetivo es claro, es necesario establecer un plan de acción que deberá seguirse al pie de la letra. La productividad está basada en la obtención de resultados concretos en el tiempo y la forma determinados, por ello, una serie de pasos a seguir hará más fácil la tarea y evitará el desperdicio de tiempo.
Administración del tiempo. Se deben organizar las tareas y los recursos en función del tiempo con el que se cuenta. El tiempo es un recurso que no debe ser desperdiciado, el mal uso de este es la fuente principal de improductividad personal y laboral. Cabe destacar que también deben agendarse y especificarse por escrito los plazos requeridos para cada tarea, con la certeza de contar con lo necesario para poder cumplirlos sin demoras ni postergaciones.
Constancia. Se debe ser perseverante en el objetivo, tenerlo siempre en mente. El trabajo constante y la persistencia en las estrategias de acción y tiempo permitirán que se logren los niveles de productividad deseados y que existan, incluso, periodos de descanso y relajación que no interfieran con las actividades y los objetivos.
Cuidar los detalles. Este es el último pilar, pero no por ello menos importante. Cuidar los detalles de cada actividad desde un principio, además de evitar acciones innecesarias, permite ahorrar tiempo en mejoras posteriores. Si bien muchas veces errar es permisible, se debe evitar en la medida de lo posible. Es preferible revisar dos o tres veces que cada detalle se encuentre adecuado a los requerimientos desde un inicio para no desgastar tiempo y esfuerzo después.
¿Qué no hacer?
Como datos importantes, se mencionan tres errores a evitar en el proceso eficaz de la productividad:
Procrastrinar. Esto es, básicamente, perder el tiempo en actividades que no aportan ningún valor. Un ejemplo muy común de procrastinación actual son las redes sociales.
Desánimo. El desánimo puede llevar a la desatención, al estrés y a la pérdida de tiempo. Es muy común que las actividades diarias fomenten este tipo de sentimientos y, de hecho, es normal, pero no se debe permitir que forme parte del día a día.
Dejar de apegarse al plan establecido. Este punto es el más importante porque influye directamente en los dos anteriores. Procrastinar y desanimarse por no cumplir los objetivos pueden ser resultado de no haber seguido paso a paso el plan que se había designado. Por eso, el objetivo debe ser alcanzable y bien estructurado, evitando lugar a errores y a conformismo a la hora de ponerlo de acción.
¿Cómo puede establecerse el pago de comisiones a los empleados?
El pago de comisión o por comisión se otorga principalmente a los empleados que se encargan de vender los productos o servicios de la compañía, puesto que por lo regular, no cuentan con un salario estable mes con mes. Se trata, entonces, de un monto o porcentaje sobre las ventas realizadas. Como se verá a continuación, existen ciertas técnicas o esquemas de pagos por comisión que son utilizadas por las empresas actualmente:
1. Monto fijo. Se ofrece un monto fijo constante, sobre productos. Es decir, el monto fijo de la comisión sería de $250.00 por cada producto vendido independientemente del costo del producto o servicio vendido, ya sea de $2,000.00 o de $10,000.00.2.
2. Tasa fija. El empleador ofrece un porcentaje fijo sin importar el monto total de las ventas realizadas por el vendedor. Es decir, el vendedor recibe (por ejemplo) 5% del monto, así sea una venta de $50,000 como una de $500,000. Es la técnica más sencilla y más común de utilizar por la facilidad de contabilización y porque el vendedor siempre está seguro, si no del monto, sí del porcentaje; eso puede causar cierta motivación a que continúe vendiendo en cantidades y montos mayores.
3. Tasa variable por objetivo de ventas. El porcentaje que se ofrece depende del porcentaje de venta objetivo mensual. Por ejemplo: si el vendedor consigue el objetivo en su totalidad (es decir, 100% del objetivo), recibe una comisión de 10%; si consigue el 50%del objetivo pactado, recibe el 5%. Este esquema de comisión es compleja y puede variar mes con mes dependiendo de los objetivos de venta pactados en reuniones con los vendedores.
4. Tasa variable por escala. Funciona de manera similar al anterior. La diferencia radica en que los porcentajes de comisión aumentan dependiendo de diferentes objetivos, ya no es sólo un único objetivo, sino varios que permiten que la comisión crezca. Como ejemplo: pueden ser dos objetivos de venta mensuales; uno de $75,000.00 con comisión del 2% y otro de $150,000.00 con comisión del 5%.
5. Honorarios mixtos. El vendedor recibe un salario fijo mensual más la técnica de comisión que se haya destinado. Por ejemplo: $3,000.00 de salario fijo mensual más la técnica de comisión por monto fijo.
Para aquellos empleados que reciben un salario fijo por sus labores como: obreros, administrativos, ejecutivos de alto rango o cualquier otro puesto asalariado, también existe la posibilidad de otorgar comisiones, mejor llamados “bonos”, en adición a su sueldo regular mensual y pueden ser por:
Desempeño.
Puntualidad
Asistencia
Productividad
Los bonos son bien conocidos y se emplean en muchas empresas como motivación para el trabajador.
Uno de los temas más importantes para dueños y directivos, y un problema a solucionar siempre es: cómo administrar el tiempo eficientemente para que los empleados (y ellos mismos) sean mucho más productivos. Se dice que ‘tiempo es dinero’ y podría -bajo ciertas circunstancias- ser correcto.
Para eso existen ciertos tips un poco básicos, pero útiles para emplear el tiempo de manera más eficiente:
Aprender a gestionar. Esto tiene que ver con la administración del tiempo. Elaborar listas de actividades en base a prioridades y tenerlas siempre a la mano es una forma de comenzar a gestionar el tiempo. Además es importante que cada actividad tenga establecidos intervalos reales de inicio y terminación. Plantearse objetivos diarios, semanales o quincenales es otra forma de gestión y puede ser complementaria a lo dicho anteriormente.
Priorizar actividades. Si el punto anterior se hace bien, priorizar actividades será mucho más sencillo. Una vez que se encuentren enlistadas las actividades en los lapsos de tiempo que se consideren necesarios dependiendo de cada persona (pueden ser, como se dijo antes: diarios, semanales, quincenales, etc.), es importante localizar qué actividad realmente es urgente y qué actividad no lo es tanto. Obviamente las prioridades deben realizarse antes; aunque suene lógico, a veces es lo más complicado.
Evitar postergar tareas innecesariamente. No procrastinar. Dejar de lado aquellas actividades que más que tener una finalidad productiva, se realizan como motivo para posponer alguna tarea laboriosa. Por ejemplo: redes sociales. Entre más rápido se terminen las tareas, más tiempo libre se tendrá; ya sea para ocupar en otras tareas o para recreación.
Ser proactivo. Es importante adelantarse o prevenir posibles actividades futuras. Por eso, la planificación es tan necesaria, permite que el empleado se anticipe a las próximas actividades, en lugar de esperar (lo cual es una pérdida de tiempo) a las siguientes tareas.
La puntualidad es supremamente importante para aprovechar mejor el día. Incluso los minutos son valiosos cuando se trata de ser productivo. Además, eso habla bien del trabajador como persona. El tiempo que se ahorra llegando a la hora indicada, puede después recompensarse con tiempos libres. Es una buena inversión, que podría ser redituable a mediano plazo.
Compartir o delegar tareas.Delegar tareas, muchas veces, se ve como algo negativo; falta de competitividad o pereza. Sin embargo, no es siempre así. Ahorra muchísimo tiempo al empleado y se reparten las obligaciones justamente, además se termina el trabajo a tiempo y se aprovechan más las horas del día. Eso sí, deben ser compartidas con personas capaces, de los contrario, el tiempo puede ser sumamente desperdiciado.
Aprovechar la tecnología. Este punto puede ser parte del anterior. Aprovechar la tecnología a nuestro alcance, es una manera de delegar responsabilidades. Hay que permitir que ciertos softwares, aparatos, aplicaciones, etc., hagan el trabajo más sencillo y ahorren tiempo. Por supuesto que no hay que dejarle todo a la tecnología, pero sí aquellas cuestiones que le llevan más tiempo al empleado y menos a la tecnología.