¿CÓMO ENCONTRAR DISTRIBUIDORES PARA MI PRODUCTO?
Saber cómo encontrar distribuidores para mi producto es el paso estratégico determinante para escalar la presencia de tu marca en nuevos mercados regionales o internacionales sin incurrir en colosales costos fijos de apertura de sucursales. Construir una red indirecta de comercialización te permite aprovechar la infraestructura, el conocimiento local y la cartera de clientes de socios ya consolidados en tu sector. Sin embargo, atraer a los aliados comerciales adecuados exige mucho más que enviar cotizaciones; requiere presentar una propuesta de valor rentable, establecer políticas de precio claras y garantizar una capacidad de suministro impecable para responder a la demanda.
Preparar tu empresa para distribuir: Cómo la tecnología respalda a tus aliados comerciales
Antes de salir a buscar distribuidores, debes asegurarte de que tu infraestructura operativa esté lista para cumplirles. Los grandes comercializadores buscan fabricantes profesionales que faciliten su trabajo diario. Apoyarte en herramientas de software en la nube eleva tu nivel competitivo por tres razones clave:
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Listas de precios y esquemas de descuento automatizados: Cada distribuidor maneja condiciones distintas dependiendo de su volumen de compra o zona geográfica. Contar con un ERP administrativo te permite asignar reglas de precios, márgenes de mayoreo y condiciones de crédito específicas para cada cliente comercial de forma automatizada y sin margen de error.
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Inventario unificado y visibilidad de stock en tiempo real: Pocas cosas dañan tanto la relación con un distribuidor como aceptar un pedido de gran volumen para luego notificarle que no tienes existencia en almacén. Un sistema de inventarios centralizado te brinda certeza total sobre el stock disponible y comprometido, asegurando entregas a tiempo.
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Facilidad de pedido y trazabilidad administrativa: Integrar portales de pedidos para clientes mayoreo o sistemas de facturación electrónica automatizados permite a tus distribuidores levantar órdenes de compra de forma ágil a cualquier hora del día, agilizando el flujo de trabajo y reduciendo la carga de atención al cliente para tu equipo de ventas.
Encontrar al perfecto distribuidor puede ser no tan sencillo como se espera, pero es un proceso que toma su tiempo y debe ser llevado con paciencia y precisión. Estos 6 pasos son clave para que el proceso se lleve a cabo correctamente y encontrar al distribuidor no se vuelva un dolor de cabeza:
Revisar opciones. Es importante buscar en muchas fuentes de información, tanto internet como directorios y revistas comerciales, incluso consultar con empresas de giros similares y pedir referencias. Construir un amplio menú de candidatos incrementa las posibilidades de encontrar al idóneo para la compañía.
- Crear un perfil. Enumerar todos los detalles relevantes que el distribuidor ideal debería tener. Por ejemplo: puntualidad, tiempos de entrega al cliente, confiabilidad, etc., por mencionar algunos. Entre más específico sea el perfil, más sencillo será encontrarlo.
Clasificar. Después de crear el perfil, se tiene una idea más clara de lo requerido. Pueden enviarse correos o realizar llamadas a los que se considere más apropiados e ir descartando poco a poco a aquellos que no cumplan con el perfil. Parece tedioso, pero es necesario para asegurar que el proveedor sea el indicado.
- Realizar una entrevista. Encontrarse con algún directivo o encargado de cada una de las empresas seleccionadas (o con el o los independientes) y realizar las preguntas que se consideren más relevantes y que no hayan sido preguntadas en el punto anterior (clasificar) o que aún se tenga duda: marcas para las que trabajan, años en el mercado, estructura de distribución y ventas, volúmenes anuales de venta, estrategias de publicidad, entre otras. De hecho, ninguna pregunta sale sobrando.
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Evaluación. Comparar cada uno de los distribuidores en cuanto al perfil creado anteriormente. Esto se hace con tiempo, sin presiones y analizando fríamente cada prospecto.
- Pedir referencias. Finalmente, preseleccionados los posibles distribuidores, es necesario realizar las llamadas a sus clientes y ex clientes para pedir referencias. Otra opción puede ser checar en su sitio web y en sus redes sociales.
Cabe destacar que los distribuidores pueden buscarse como independientes o compañías que se dediquen específicamente a la distribución de productos.
Tanto empresas como particulares se encuentran fácilmente por internet en páginas web o colocando anuncios en redes sociales. No es un proceso difícil y suele ser bastante efectivo.
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Revisar opciones. Es importante buscar en muchas fuentes de información, tanto internet como directorios y revistas comerciales, incluso consultar con empresas de giros similares y pedir referencias. Construir un amplio menú de candidatos incrementa las posibilidades de encontrar al idóneo para la compañía.
Clasificar. Después de crear el perfil, se tiene una idea más clara de lo requerido. Pueden enviarse correos o realizar llamadas a los que se considere más apropiados e ir descartando poco a poco a aquellos que no cumplan con el perfil. Parece tedioso, pero es necesario para asegurar que el proveedor sea el indicado.
Evaluación. Comparar cada uno de los distribuidores en cuanto al perfil creado anteriormente. Esto se hace con tiempo, sin presiones y analizando fríamente cada prospecto. 
Comunicación bidireccional. Las reuniones empresariales conectan al empleado con la dirección o la gerencia. Permiten que la comunicación se centre en ambos lados, se discute y se llega a acuerdos comunes. Además se plantean problemas generales y se aportan ideas para solucionarlos. Generan bastante retroalimentación y si se hacen correctamente, el resultado es muy prometedor para la compañía.
Aportación y recepción de información. Finalmente, la información que se aporta y se recaba en su totalidad, es muy sustancial y beneficiosa sobre todo al corto plazo. Es necesario que se lleve registro de todo lo acordado en la junta para que su control y medición sea más sencillo.
Se vuelven tediosas y aburridas. El directivo se expande demasiado en sus explicaciones sin llegar a puntos concretos y hace tremendamente aburrida la reunión. Cuando eso pasa regularmente nadie presta atención y surge un sentimiento de desgano y de haber desperdiciado tiempo valioso.
Baja la productividad. Debido al paro de actividades “gracias a la reunión”. Mucho peor si la junta resulta absolutamente improductiva o se perdió mucho tiempo en ella.
Hacerla obligatoria para personas ajenas. Ocurre cuando se obliga a estar presente en la reunión a personas que no tienen nada que ver con los temas que se trata en la reunión. No tiene sentido, distrae y hace perder el tiempo a esas personas ajenas a este tema específico de la reunión. 
La demanda ha aumentado. Cuando el número de clientes aumenta significativamente y se mantiene a lo largo del tiempo, es momento de comenzar a pensar en contratar nuevo personal que se haga cargo, sobre todo, de la atención al cliente y la producción. Este hecho significa que existe la posibilidad de un crecimiento en la empresa y no es adecuado permitir que los clientes se vayan por falta de personal, se debe asumir el riesgo y afrontar el crecimiento.
Los empleados con los que se cuentan no son suficientes o están trabajando de más. Si un solo trabajador realiza las actividades que deberían llevar a cabo dos o más colaboradores, o algún área de la empresa se para constantemente por falta de personal, significa que las actividades son demasiadas y el personal muy escaso. No debe permitirse que los empleados afronten demasiadas actividades porque esto perjudica la productividad y desarrolla descontento.
Personal para abrir una nueva área. Si la empresa va en crecimiento y se requiere la inauguración de nuevas áreas, es no solo importante sino necesario, contratar nuevo personal experto en esa materia.




Liderazgo efectivo. Ser líder no es lo mismo que ser jefe. Mientras el jefe ordena y regaña, el líder orienta y motiva. El maltrato de un jefe es una de las causas principales por las que el empleado decide retirarse de la organización. Por lo tanto, como directivo o ejecutivo de alta jerarquía debe buscarse el liderazgo y pensar en el buen trabajador como un recurso importante que agrega mucho valor al negocio. 
Cultivar las relaciones interpersonales. Lograr que se genere un buen ambiente entre todo el personal borrará la idea de los empleados de querer irse. Está comprobado que las relaciones amenas entre compañeros sostienen una fuerte influencia en las decisiones de permanencia o retiro del trabajador.
Escuchar atentamente. Parece que no importa, pero la escucha activa hacia el empleado puede permitir al directivo comprender exactamente lo que está pasando con el trabajador para tratar de remediar la situación y llegar a acuerdos concienzudos y efectivos para ambas partes. Muchas veces el problema principal no es tan grave que no pueda solucionarse únicamente escuchando con empatía.
Flexibilidad. El empleado es un ser humano, sus necesidades son importantes y deben ser satisfechas en la medida de lo posible. En algunas ocasiones el problema principal es que el horario es muy ajustado o trabaja demasiadas horas extras y no le queda tiempo libre para su esparcimiento y la convivencia con sus seres queridos. Una conversación bilateral puede proporcionarle al empleado ese respiro que tanto necesita.
Cambio de ambiente. Puede ser un cambio de sucursal, un cambio de puesto, un ascenso y la preocupación y logro de una mejora en el clima organizacional (si esto resulta necesario).
Promoción en redes sociales. Básico y muy importante. Mantener activos los perfiles en los que la empresa esté presente es clave. Se tiene que presentar la información detallada de lo que se ofrece y estar muy pendiente de la retroalimentación del internauta.
Repartir cupones uno a uno. Es decir, cambaceo. Es una forma un tanto primitiva y ciertamente no tan efectiva como las anteriores, pero podría llegar a funcionar. Los cupones pueden ser impresos en blanco y negro para que no sea tan costoso y se llevaría a cabo únicamente mientras dure la promoción o el descuento. 


Comunicación efectiva. Permite incorporar imágenes, textos y videos. Conecta a los usuarios con el contenido empresarial y los acerca para que interactúen y conozcan los planes organizacionales y lo que la organización tiene para ofrecerles. También es posible otorgar una respuesta inmediata gracias a los mensajes automáticos, o entablar conversaciones por medio de un chat interno.
Agrega valor. Genera confianza, ya que el cliente siente más cercanía y empatía con la empresa. Además puede ser una fuente diferenciable de la competencia. 
Verificación de métricas. Las métricas de tráfico son totalmente visibles para los dueños del blog, no es complicado acceder a ellas e indican aspectos importantes de los usuarios como: localización, fuente de la visita, número de visitas diarias, entre otras; lo cual simplifica el conocimiento de los alcances de las publicaciones y su relevancia para los usuarios.
Puede convertir a la empresa en referente. Un contenido bien pensado y creado a base de estrategias puede convertir a la compañía en un referente en su rubro y potencializar al máximo su reconocimiento, tanto en la red, como fuera de ella.
El internet ha revolucionado la manera de hacer negocios por parte de las empresas, pues aprovechan la forma de interactuar y comunicarse de los usuarios. Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, el 43% de la población mundial (3.300 millones) están conectadas a internet, por otra parte, el INEGI señala que 57.4% de la población en México si utiliza internet, de ello se desprende que el 88.7% lo usa para obtener información.
Mejorar la comunicación: las empresas subsisten gracias a que han creado una entramada y compleja comunicación entre las distintas partes que conforman la organización. La automatización actual de las organizaciones con su entorno interno y externo permite llegar con mensajes precisos y adecuados en función del nivel profesional o el interés puntual de la audiencia.
Facilita el marketing: Con una página web se crean
No tener miedo a equivocarse
Creando una relación
Conocimientos. No únicamente universitarios, sino también empíricos. Que conozca la teoría y la práctica. Un buen directivo cuenta con los conocimientos que su puesto necesita y con la formación requerida en otros cargos. Tiene que encontrarse en constante aprendizaje.
Empatía y flexibilidad. Es un líder nato. Se preocupa por sus subordinados en todo momento y es lo suficientemente flexible para comprenderlos sin resultar demasiado permisivo. Conoce bien los límites entre ser empático y no tener autoridad.
Perspectiva y visión. Es capaz de liderar al equipo empresarial hacia un punto específico donde los objetivos ya han sido estipulados, aclarados y comunicados a todo el personal; en pos de llevarlos a cabo siguiendo un plan de acción establecido.
Curiosidad. Este punto se relaciona mucho con el número 3. La curiosidad permite que el directivo se encuentre en constante mejora y en la búsqueda de conocimientos. Pretende conocer las nuevas tecnologías y busca siempre la renovación y la innovación. Posee una mente abierta que puede ser fuente de nuevas y refrescantes ideas.
Compromiso. Un buen director ejecutivo se compromete con los empleados, con los clientes y con la compañía. Es responsable y asume riesgos.
Destrezas comunicativas. Una visión clara y los objetivos bien establecidos nunca serán suficientes si el director no sabe cómo comunicarlo a los subordinados. La facilidad de palabra es clave. Cada decisión importante debe ser explicada de forma sencilla y comprensible para todos.
Escuchar a los empleados. La escucha activa de todo el personal en pleno puede ser la diferencia entre el fracaso o el éxito absoluto. El personal sentirá la confianza de acercarse a comentar cualquier circunstancia que le incomode si se sabe escuchado y comprendido.
Comprometer al colaborador y comprometerse. El trabajador se compromete si comparte los valores de la compañía y si esta, a su vez, se compromete con él. El rango jerárquico jamás debe ser un pretexto para no cumplir con las obligaciones que su puesto amerite.
Trabajo en equipo. Fomentar el trabajo en equipo es ayudar a los empleados a conocerse. La cooperación y la competitividad generan trabajadores seguros y dispuestos a evolucionar profesionalmente.


Formación. El empleado puede ser calificado por los conocimientos que ha adquirido en el transcurso de un lapso específico de tiempo. Contabilizar y tomar nota de las conferencias, los eventos, los congresos o las comidas profesionales a las que asistió, e incluso, pueden llevarse a cabo pequeños tests de conocimientos obtenidos y no olvidar las
Eficiencia. La eficiencia es el resultado del cumplimiento constante de los cuatro puntos anteriores. Si el empleado es calificado satisfactoriamente en todas las anteriores, puede darse por hecho que ha maximizado su eficiencia y, por lo tanto, forma una parte muy importante del equipo de trabajo y es un recurso que debe ser conservado.
Clasificación alterna. Se clasifica a los empleados de “mejor a peor” en cuanto a las características anteriores y se anotan en listas para su posterior análisis.
Incidente crítico. Cuando el supervisor carga consigo una bitácora y solo observa los incidentes y las conductas laborales (negativas o positivas) del empleado, para, después de aproximadamente seis meses, reunirse con él y discutir su desempeño en base a las anotaciones anteriores.
Constancia. Se debe ser perseverante en el objetivo, tenerlo siempre en mente. El trabajo constante y la persistencia en las estrategias de acción y tiempo permitirán que se logren los niveles de productividad deseados y que existan, incluso, periodos de descanso y relajación que no interfieran con las actividades y los objetivos.
Desánimo. El desánimo puede llevar a la desatención, al estrés y a la pérdida de tiempo. Es muy común que las actividades diarias fomenten este tipo de sentimientos y, de hecho, es normal, pero no se debe permitir que forme parte del día a día. 
Monto fijo. Se ofrece un monto fijo constante, sobre productos. Es decir, el monto fijo de la comisión sería de $250.00 por cada producto vendido independientemente del costo del producto o servicio vendido, ya sea de $2,000.00 o de $10,000.00.2.
Tasa variable por objetivo de ventas. El porcentaje que se ofrece depende del porcentaje de venta objetivo mensual. Por ejemplo: si el vendedor consigue el objetivo en su totalidad (es decir, 100% del objetivo), recibe una comisión de 10%; si consigue el 50%del objetivo pactado, recibe el 5%. Este esquema de comisión es compleja y puede variar mes con mes dependiendo de los objetivos de venta pactados en reuniones con los vendedores.