Dominar los consejos prácticos para aprender a negociar es una habilidad determinante para cualquier líder, ejecutivo de ventas o dueño de negocio que busque maximizar sus márgenes comerciales. Lejos de ser un talento innato o un debate agresivo sobre precios, una negociación exitosa se fundamenta en la preparación rigurosa, la escucha activa y la búsqueda de acuerdos de beneficio mutuo. Aplicar técnicas de negociación empresarial estructuradas te permite defender el valor real de tus productos o servicios, superar las objeciones de los clientes más exigentes y construir relaciones comerciales sólidas que perduren en el tiempo.
Información es poder: Cómo la tecnología respalda tus negociaciones
Llegar a una mesa de negociación sin datos objetivos coloca a tu empresa en una postura de debilidad. Apoyar tu gestión comercial en herramientas digitales en la nube te brinda la ventaja estratégica necesaria para negociar con seguridad por tres razones clave:
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Visibilidad de márgenes y costos en tiempo real: Para saber hasta dónde puedes ceder en un descuento sin sacrificar la rentabilidad, necesitas datos exactos. Un sistema ERP en la nube te permite consultar el costo real de tus inventarios, los gastos operativos asociados y el margen mínimo permitido antes de cerrar cualquier trato.
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Historial del cliente disponible en un CRM: Conocer los hábitos de compra, las formas de pago previas y los acuerdos pasados de tu contraparte te da una postura firme. Integrar tus ventas en un software de gestión permite a tus ejecutivos revisar la bitácora completa del cliente segundos antes de una llamada o reunión clave.
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Condiciones comerciales y políticas estandarizadas: Ceder en negociaciones de forma improvisada suele desordenar la operación interna. Un software administrativo te ayuda a configurar políticas de descuento automatizadas, límites de crédito y esquemas de comisiones claros, asegurando que cada acuerdo cerrado por tu equipo respete los parámetros de la empresa.
Existen formas muy simples para lograr que los acuerdos resulten bastante efectivos, algunos de los más importantes se presentan a continuación:
Aprender a escuchar. Cuando se trata de negociar, la parte de la escucha activa es sumamente importante, ya que gracias a ella se conoce el punto de vista y las necesidades del interlocutor. Demuestra respeto y confianza hacia el otro. Además, permite llegar a acuerdos efectivos porque ambas partes se encuentran convencidas de que las intenciones y los puntos clave de negociación de su contraparte.
- Empatizar. Ponerse en los zapatos del interlocutor y tratar de comprender su punto de vista permite que el acuerdo sea beneficioso para ambos.
Tener objetivos claros. ¿Qué es exactamente lo que se espera obtener de la negociación? Cuando los objetivos no son claros, se pierde la intención del acuerdo y podría no resultar tan asertiva como se tenía pensado, no precisamente porque la otra parte no haya correspondido, sino porque aquello que realmente se necesitaba pactar no era lo suficientemente obvio.
- Conocer las propias limitaciones. Las limitaciones tanto empresariales, como personales (del ejecutivo). No puede llegarse a un acuerdo efectivo si los términos y condiciones que se solicitan no pueden ser cumplidas. Por ejemplo: no se puede prometer el abasto a una tienda si no se cuenta con la mercancía completa, la infraestructura con que se cuenta no lo permite, o no se tiene el capital o el transporte para el traslado.
Comunicación asertiva. La comunicación por ambas partes debe ser fluida, clara, sencilla, sincera y en términos comunes. Todo lo que se hable debe ser transparente, sin mentiras ni omisiones.
Este punto también se refiere a la firmeza en la comunicación. No puede ni debe aceptarse menos de lo que se otorgue si no resulta redituable en cierto plazo. Decir NO y hacerse a un lado, a veces es la mejor forma de pactar.
- Aceptar el juego Ganar-Ganar. Ante cualquier negociación debe entenderse que ambas partes son partidarias de ganar. Ambas deben verse beneficiadas de la misma forma.
- Ser flexible. Antes se hablaba de firmeza en la negociación, esto no debe entenderse como inflexibilidad. Si la contraparte no puede ofrecer lo que le es solicitado, pero en cambio, ofrece algo que también reditúa y es ventajoso, hay que revisar los pros y los contras y no cerrarse a la idea cuadrada que se tenía en un comienzo. Siempre es importante buscar el equilibrio y la ganancia en favor de la compañía.
- Lugar. Obviamente cada parte querrá sentirse cómoda desde su propio sitio, si no se ha llegado a un acuerdo sobre el sitio, lo mejor es reunirse en un lugar público pero serio, que proporcione la posibilidad de charlar libremente y con confianza. Por ejemplo: en una cafetería. También existen espacios que se arriendan con la finalidad de hacer juntas colectivas, arrendar un sitio así nunca es mala opción.
Mostrar una actitud positiva. Al principio de la negociación es necesario ser amable y receptivo. Las negociaciones no siempre están libres de tensión y relajar a la contraparte es una excelente de forma de lograr que se abra para escuchar.
- En este sentido, la propuesta debe ser clara y muy directa. Se recomienda tener los objetivos muy claros y contar con un intervalo de “máximos y mínimos” que no afecten a la compañía sobre los que se pueda ser flexible.
- Al principio puede ofrecerse ese máximo, para, si es necesario, ir negociando hasta el mínimo del que se puede disponer y NUNCA bajar de ahí.
- No permitir que la conversación se desvíe. Si la contraparte está desviando la conversación hacia otra dirección, es necesario pedirle que regrese a lo que les concierne. Es más fácil perder el hilo y olvidar detalles importantes cuando nos apartamos del tema principal.
Argumentar claramente la propuesta. Es indispensable exponer la propuesta de manera clara y concisa y responder a todas las preguntas del interlocutor. También se debe estar seguro de los puntos han sido entendidos.
- Ser honestos. Ser honestos no significa mostrar “todas las cartas”. Debe guardarse un as bajo la manga que puede ser utilizado si la negociación se pone difícil. Se debe ser claro en cuanto a lo que se busca en temas generales, pero no a los intereses “urgentes” detrás de la negociación.
- Es decir; “si el objetivo de la negociación es lograr que la contraparte ofrezca nuestros productos con un descuento especial a cambio de proporcionarle publicidad, sería importante primero escuchar lo que este tiene que decir porque probablemente comente un porcentaje en el que él estaría dispuesto a ofrecer nuestros productos, a partir de ahí se vuelve mucho más sencillo negociar.
- Si la contraparte espera para que nosotros proporcionemos el porcentaje, lo más factible podría ser aumentar un poco el porcentaje del que se tenía planeado, como estrategia de negociación”.
Concesiones. Una vez que ambas partes hayan expuesto sus puntos, de no haberse llegado a un acuerdo rápido (como pasa regularmente), es bueno comenzar a ceder. Antes de llegar a este punto, se debe estar muy pendiente de la actitud del interlocutor, de su lenguaje corporal, para darse cuenta si este se encuentra abierto a ceder también.
- Otra cuestión importante es haber escuchado atentamente, porque así es posible darse cuenta si ambas partes van en la misma dirección. No vale la pena ceder si los objetivos de la contraparte y los propios se desvían demasiado.
- Ahora bien, antes de ceder, puede preguntársele de nuevo a la contraparte cómo se puede llegar a un acuerdo, probablemente ceda antes. Si es necesario desistir un poco, el as bajo la manga que se tenía bien resguardado puede salir a flote. Por ejemplo, si el objetivo principal era un descuento del 15%, se le había comentado al interlocutor que se requería un descuento del 25% (si se llevó a cabo el punto anterior), se puede rebajar un poco, digamos al 20%.
No ceder ni ser flexible. Si se han escuchado ambas partes y la reunión se ha extendido demasiado o, la contraparte siempre llega a conclusiones negativas como: “es mucho dinero, es un gran descuento, no puedo aceptarlo, no es posible” y otras negativas constantes que no pueden ser refutadas por falta de disponibilidad del interlocutor, lo mejor es despedirse amablemente y dejar la mesa, no sin antes dejar la puerta abierta por si cambia de opinión.
- Redactar resúmenes. Parece una tontería, pero es muy útil. Redactar resúmenes de lo expuesto permite que, de tener que retirarse porque la contraparte no cede, puede hacerse entrega del escrito para que no olvide lo que se ha hablado y tenga tiempo de pensarlo con todos los puntos por escrito y sobre la mesa. Además, sirven de referencia propia se haya cerrado o no el pacto.
Propuestas condicionales. Utilizar el típico “si tu…”. Por ejemplo, ofrecer un descuento mayor, si este reduce sus precios, o muestra mayor publicidad, o cualquier situación que resulte conveniente.
- Ser firme. Se debe ser firme la mayor cantidad de tiempo posible. Recodarle constantemente a la contraparte las ventajas y beneficios que obtendrá del acuerdo. No se recomienda comenzar a ceder a la primera de cambio porque en estas circunstancias el interlocutor va ganando terreno fácilmente, así que sentirá que puede obtener mayor ventaja, si se permite, lo conseguirá. Así como somos firmes con los clientes, lo podemos ser al negociar.
Concretar el acuerdo. Una vez que el acuerdo se ha concretado, es necesario releer y volver a comentar los puntos que se han acordado, que todo quede perfectamente esclarecido desde el primer momento.
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Aprender a escuchar. Cuando se trata de negociar, la parte de la escucha activa es sumamente importante, ya que gracias a ella se conoce el punto de vista y las necesidades del interlocutor. Demuestra respeto y confianza hacia el otro. Además, permite llegar a acuerdos efectivos porque ambas partes se encuentran convencidas de que las intenciones y los puntos clave de negociación de su contraparte.
Tener objetivos claros. ¿Qué es exactamente lo que se espera obtener de la negociación? Cuando los objetivos no son claros, se pierde la intención del acuerdo y podría no resultar tan asertiva como se tenía pensado, no precisamente porque la otra parte no haya correspondido, sino porque aquello que realmente se necesitaba pactar no era lo suficientemente obvio.
Comunicación asertiva. La comunicación por ambas partes debe ser fluida, clara, sencilla, sincera y en términos comunes. Todo lo que se hable debe ser transparente, sin mentiras ni omisiones.
Mostrar una actitud positiva. Al principio de la negociación es necesario ser amable y receptivo. Las negociaciones no siempre están libres de tensión y relajar a la contraparte es una excelente de forma de lograr que se abra para escuchar.
Argumentar claramente la propuesta. Es indispensable exponer la propuesta de manera clara y concisa y responder a todas las preguntas del interlocutor. También se debe estar seguro de los puntos han sido entendidos.
Concesiones. Una vez que ambas partes hayan expuesto sus puntos, de no haberse llegado a un acuerdo rápido (como pasa regularmente), es bueno comenzar a ceder. Antes de llegar a este punto, se debe estar muy pendiente de la actitud del interlocutor, de su lenguaje corporal, para darse cuenta si este se encuentra abierto a ceder también.
No ceder ni ser flexible. Si se han escuchado ambas partes y la reunión se ha extendido demasiado o, la contraparte siempre llega a conclusiones negativas como: “es mucho dinero, es un gran descuento, no puedo aceptarlo, no es posible” y otras negativas constantes que no pueden ser refutadas por falta de disponibilidad del interlocutor, lo mejor es despedirse amablemente y dejar la mesa, no sin antes dejar la puerta abierta por si cambia de opinión.
Propuestas condicionales. Utilizar el típico “si tu…”. Por ejemplo, ofrecer un descuento mayor, si este reduce sus precios, o muestra mayor publicidad, o cualquier situación que resulte conveniente.
Concretar el acuerdo. Una vez que el acuerdo se ha concretado, es necesario releer y volver a comentar los puntos que se han acordado, que todo quede perfectamente esclarecido desde el primer momento.
Realizar un presupuesto y apegarse a él. Contar con un presupuesto claro y por escrito de gastos, compras, ventas, deudas y compromisos para con otros es importante para la sustentabilidad económica del negocio. La planeación para el manejo de efectivo es clave en cualquier empresa. Siempre se deben tener en cuenta la inflación, los tipos de cambios (si se realizan acciones comerciales en el extranjero), intereses y cualquier tipo de indicadores. Además, todas las cuentas deben estar al día y correctamente registradas.
Mantener equilibrio entre las entradas y las salidas de efectivo. Las salidas de efectivo, es decir; las compras, gastos, inversiones pagos, etc. NUNCA deben ser mayores a las entradas. El punto de equilibrio es aquel en el que los gastos son iguales a las ventas de la compañía. Por supuesto que no debe perseguirse el punto de equilibrio, siempre debe buscarse la utilidad, pero el equilibrio es un buen referente para saber que las cosas se están haciendo correctamente.
Respetar los plazos. Todas las empresas grandes o pequeñas tienen deudas, así funciona el comercio. Sin embargo, varias empresas fracasan porque sus deudas exceden sus ingresos o, porque se pasan de los plazos para pagar, lo cual genera intereses, en consecuencia, la deuda aumenta. Una empresa no puede permitirse extralimitarse de los plazos fijos para hacerse cargo de sus obligaciones.
Inversión inteligente: Como emprendedor y dueño de un negocio o empresa, es recomendable que inviertas en salarios decorosos, uno o dos cursos de capacitación al año, materias primas de buena calidad y proveedores confiables, con ello, podrás observar de forma escalonada el crecimiento de la empresa y las respectivas ganancias. Recuerda “lo que siembres, cosecharas”, ante ello, si siembras con abundancia cosecharás con abundancia.
Dentro de este punto cabe destacar que solicitar préstamos a familiares o amigos puede ser más beneficioso, pues la tasa de interés puede ser negociada más fácilmente, e incluso, si es alguien muy allegado, puede llegar a ser omitida. Además los plazos para pagar son más flexibles y puede evitarse la realización de un plan de negocios.
Instituciones Gubernamentales. Programas instituidos por el Gobierno que, muchas veces, cuentan con apoyos económicos y de asesoría empresarial. Exigen planes de negocios bien estructurados y presentados y el llenado de ciertos registros antes de presentar los proyectos. Puesto que son financiados por el Gobierno, es menor la posibilidad de aceptación de crédito que cualquiera de las otras instituciones aquí mencionadas. Algunas de ellas son:
Visión. Todos los empresarios exitosos tienen en común el hecho de ver más allá de lo que se ve. Piensan fuera de la caja y ven soluciones en lugar de conflictos. Se permiten soñar y ponerse a trabajar en ese sueño sin descanso y sin importar la opinión de los demás.
Iniciativa y se automotivan. Dan siempre el primer paso. Tienen una mentalidad positiva que no permiten que cambie a negativa por periodos muy prolongados. Buscan la auto motivación constante, incluso diaria, lo que les permite concentrarse en las áreas de oportunidad más allá de los problemas o los obstáculos.
Disciplina. La perseverancia y la constancia son muy importantes para un empresario exitoso. El éxito se gana trabajando día a día consistentemente hasta convertir las actividades necesarias para el triunfo en hábitos cotidianos. Incluso las cosas más sencillas es necesario realizarlas como ritual constante. La guerra se gana gracias a las pequeñas victorias.
Creen en sus ideas. Tienen confianza en uno mismo. No subestiman lo que pueden lograr con una idea de negocio, de hecho, muchos de los empresarios más exitosos , entraron al negocio por tener una idea genial.
11. Enfoca los valores del negocio con los de sus clientes. Alinear correctamente lo que ofrece tu marca con las necesidades particulares del público al que te diriges, es una clave probada, para lograr ser un empresario efectivo.
Ahorrar es una clave muy básica, pero fundamental y es que, el futuro de la economía es incierto. Puede ocurrir que el negocio tenga una caída en sus ventas o que fracase. En estos casos el dinero ahorrado sirve para invertir en otros rubros o para mantener a flote el negocio, por lo menos por unos meses más.
15. Nunca se rinden. En cada aventura que se emprende aparecen situaciones difíciles, dónde rendirse y retirarse será lo más sencillo pero la gran diferencia entre el empresario común y el empresario exitoso es que este último nunca se rinde.
19. Diversifican equipos. Los equipos de trabajo son importantes y entre más diversos sean es mejor. Cuando un equipo está constituido por profesionales en diferentes áreas, con conocimientos varios y criterio propio, las ideas surgen al por mayor. Cada uno brinda su punto de vista particular y se enriquecen las actividades, incluso los objetivos son más fácilmente alcanzados.
21. Aprenden y enseñan para triunfar. Los grandes empresarios dicen que enseñando se aprende también. Eso es correcto. Al enseñar, se vuelve a recordar, se practica nuevamente y es buena fuente de retroalimentación. Sin embargo, a pesar del conocimiento con el que ya se cuente, es fundamental continuar aprendiendo de todo y de todos; mantiene al cerebro activo y lo estimula. Además: el conocimiento es poder.
Conocimientos. No únicamente universitarios, sino también empíricos. Que conozca la teoría y la práctica. Un buen directivo cuenta con los conocimientos que su puesto necesita y con la formación requerida en otros cargos. Tiene que encontrarse en constante aprendizaje.
Empatía y flexibilidad. Es un líder nato. Se preocupa por sus subordinados en todo momento y es lo suficientemente flexible para comprenderlos sin resultar demasiado permisivo. Conoce bien los límites entre ser empático y no tener autoridad.
Perspectiva y visión. Es capaz de liderar al equipo empresarial hacia un punto específico donde los objetivos ya han sido estipulados, aclarados y comunicados a todo el personal; en pos de llevarlos a cabo siguiendo un plan de acción establecido.
Compromiso. Un buen director ejecutivo se compromete con los empleados, con los clientes y con la compañía. Es responsable y asume riesgos.
Escuchar a los empleados. La escucha activa de todo el personal en pleno puede ser la diferencia entre el fracaso o el éxito absoluto. El personal sentirá la confianza de acercarse a comentar cualquier circunstancia que le incomode si se sabe escuchado y comprendido.
Comprometer al colaborador y comprometerse. El trabajador se compromete si comparte los valores de la compañía y si esta, a su vez, se compromete con él. El rango jerárquico jamás debe ser un pretexto para no cumplir con las obligaciones que su puesto amerite.
Trabajo en equipo. Fomentar el trabajo en equipo es ayudar a los empleados a conocerse. La cooperación y la competitividad generan trabajadores seguros y dispuestos a evolucionar profesionalmente.


Experiencia. Se debe buscar que el proveedor cuente con la experiencia que la compañía necesita. Esto no puede ni debe ser un punto tomado a la ligera. La experiencia indica que conocen el negocio, que conocen el mercado y que saben lo que hacen.
Ubicación. Es un punto que pareciera no ser trascendental, pero realmente lo es. Si un proveedor es excelente, genera confianza, tiene experiencia y su calidad es indiscutible pero se ubica en otro estado, ciudad o país, o simplemente en un punto muy lejano de la ciudad representa un gasto extra de envío, el cual obviamente se suma al costo de producir el bien y por consecuencia sube el precio del bien terminado.
Legalidad. No menos relevante es la legalidad. Si el proveedor no está legalmente constituido puede llegar a invalidar algunos de los puntos anteriores puesto que no genera confianza una empresa que no se ha decidido a registrarse y formalizarse como es debido.

3. Mostrar aquello que la empresa puede hacer. Antes de cerrar cualquier alianza, es necesario que la compañía muestre al potencial aliado qué es lo que puede hacer. Así como nuestra empresa requiere identificar al aliado correcto, el otro negocio querrá hacer lo mismo, y no está mal. Se debe mostrar la calidad del producto o servicio que se ofrece y hacerle ver al posible aliado que no encontrará una mejor conexión estratégica con nadie más.
5. Ponerse en marcha. Una vez firmado el contrato o realizado el pacto es hora de ponerse a trabajar. Preguntar al aliado cómo piensa promocionar a la empresa, qué preguntas les hará a los potenciales clientes, qué estrategia de promoción usará, etc., y ponerse acuerdo en todo lo relacionado a las promociones y estrategias para que sean congruentes siempre. Elaborar planes conjuntos semanales o mensuales de metas y estrategias comerciales y tener juntas para corroborar cómo van funcionando dichos planes.
Prestar atención al cliente. No existe nada más importante para un negocio que el cliente interno y externo. En este caso, se hace referencia al cliente externo, quien es el que consume los productos o servicios y quien hace grande o pequeña a la empresa. Saber escucharlos y comprenderlos los fidelizará y ahorrará mucho tiempo a la hora de sacar un nuevo producto (servicio) al mercado.
Armar un equipo de trabajo diverso y conocedor. Para crecer, es imperioso que el equipo con el que se cuente sepa lo que hace y sea hasta cierto punto autónomo, personas con experiencia comprobable en el área y que gusten de aprender; autodidactas.
Saber cómo invertir las utilidades de una empresa es el verdadero diferenciador entre un negocio que se estanca y uno que escala con éxito en el mercado. Cuando una organización empieza a generar excedentes financieros saludables, surge la gran pregunta estratégica: ¿cuánto dinero se debe retirar y cuánto se debe reinvertir? Aunque grandes referentes empresariales sugieren inyectar de vuelta el mayor porcentaje posible en la operación, la clave está en diversificar esos recursos con inteligencia para blindar el negocio, mejorar la productividad y asegurar una ventaja competitiva a largo plazo.
2- Ofertas de promoción
9- Expandir el negocio
Las empresas buscan distintas maneras para mejorar su desempeño, desde la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas, hasta la contratación de asesoría externa, siendo esta parte algo que no debe de tomarse a la ligera, sino todo lo contrario, debe de ser considerado como un aspecto de mucha importancia y aunque la selección de asesores empresariales podría resultar difícil, cualquier error puede salir muy caro. Para tomar la decisión de elegir una buena asesoría de empresas hay algunos factores que se pueden tener en cuenta:
specialidad: ¿Qué especializaciones tiene?
Pensar en el E-commerce 
Incorporar estrategias de sustentabilidad en los pequeños comercios no sólo deben de ser tomadas en cuenta para la supervivencia, sino para impulsar la competitividad y detonar
En un escenario corporativo donde la competencia es intensa y los costos operativos tienden al alza, asegurar la rentabilidad de un negocio exige ir más allá del simple incremento en el volumen de ventas. La verdadera salud financiera se fundamenta en la capacidad de optimizar los márgenes internos, comprender a fondo el comportamiento de los indicadores clave y diseñar una combinación estratégica de soluciones comerciales para el público. Cuando el margen de maniobra sobre los precios de mercado es limitado, la dirección debe dirigir sus esfuerzos hacia la eficiencia de los procesos y la estructura de costos. Con el propósito de trazar una ruta clara que guíe a las organizaciones a potenciar sus beneficios, analizamos 10 fórmulas financieras y operativas esenciales para mitigar fugas de capital e incrementar los márgenes de ganancia de la empresa de manera sostenible.
El margen de contribución en cualquier empresa mide el verdadero potencial de ganancias de un negocio. Para calcularlo haz lo siguiente:
Un factor clave para la rentabilidad de tu empresa es la integración de la información para tomar decisiones acertadas y en tiempo, evitar re-trabajos y minimizar el margen de error al momento de ingresar y manejar los datos e indicadores importantes para las operaciones del negocio. Las soluciones tecnológicas juegan un papel importante en este tema al optimizar los procesos internos y ahorrar costos, logrando con esto tener una empresa más eficiente en el uso de sus recursos tanto de capital como humanos.